Nunca he sido fanático de las agrupaciones juveniles en las que importa más la apariencia y las coreografías que las letras e intención de quienes cantan por ofrecernos un espectáculo que valga la pena, pero el 6 de octubre de 1985, durante la emisión del programa Siempre en Domingo, conducido por Raúl Velasco, tres jovencitas llamaron mi atención al otro lado de la pantalla a blanco y negro del televisor de la sala de mi casa.
Como era usual en esa época, luego de que el conductor del programa hiciera una pequeña introducción del artista que se presentaría a continuación, las luces del Foro 2 de Televisa San Ángel se apagaron, y al encenderse pocos segundos después las tres jovencitas, vestidas y arregladas al último grito de la moda, movían las manos, la cintura y las piernas al ritmo de una canción de sonidos modernos sin dejar de ser casuales.
