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22 de mayo de 2013

Un amigo en común

Facundo Cabral
Adriana me dijo: “Si lo quieres yo te lo regalo”. La ilusión se dibujó en mi rostro y, luego de pensarlo por un instante, acepté la propuesta. Salimos del Salón Obelisco de la Feria del Libro de Chacao, en Caracas, y nos dirigimos al stand de Editorial ALFA. Yo quise tenerlo desde que lo vi unos días antes, cuando hicimos un somero recorrido por la mayoría de stands de la feria y lo descubrí gracias a un poster que mostraba la carátula del libro: una fotografía a blanco y negro, en la que aparece sentado, con su guitarra y, sobre ésta, una franja roja en la parte superior donde podía leerse:
Facundo Cabral
Crónica de sus últimos días
Percy LLanos y Gabriela Llanos
Luego de pagar el importe tomé el libro entre mis manos y me dirigí al pequeño espacio habilitado para la firma de autógrafos de los autores. Percy estaba de espaldas a mí, por eso no me vio llegar. Se colocaba la chaqueta en actitud de retirarse del lugar. Advirtiendo su intensión, le hablé, le pregunté si podía firmar mi libro antes de marcharse.

24 de abril de 2013

Un Callejero

Perro callejero acostado en el asfalto
Llegó sin decir nada, sin pedir nada. Sin ropa, sin casa, con todo el hambre del mundo adherido a su esqueleto. Nadie le habló, nadie le preguntó nada, nadie quiso en un principio ofrecerle nada, pero él igual se quedó a vivir entre nosotros.

Tendría talvez cinco años..., no lo sé..., nunca lo sabré..., no es fácil saberlo. En sus ojos se advertía el paso de un mundo ingrato al que le tocó venir por la triste suerte de ser un callejero, la única herencia que recibió de sus padres.

Al ver su aspecto ruinoso, de vagabundo, todos lo veíamos con recelo, con temor, con angustia. “Hay que tener cuidado al pasarle cerca, no vaya a ser que un día de estos nos quiera hacer algo. Mire nada más cómo nos gruñe de lejos”, decían los vecinos cuando, cruzándose por la calle, luego de saludarse, lo veían de reojo.

2 de febrero de 2013

Una canción para el camino

Autobús decoraco al estilo tailandés (diseños de banderas y graffitis)
El autobús que nos llevaría desde Bangkok hasta Pataya (Tailandia) estaba frente a la puerta del Loby del Hotel Asia. Girat, la coordinadora local del curso, nos daba las últimas indicaciones sobre el trayecto de cuatro horas que realizaríamos esa tarde de fines de julio de 2005.

Veinte jóvenes latinoamericanos, con diferentes discapacidades, estábamos listos para emprender el viaje hacia un nuevo destino, como parte de los temas a abordar en aquél país al otro lado del mundo, de nuestro mundo habitual.

Abordamos el autobús y en cosa de poco menos de treinta minutos estábamos ya en una autopista, fuera de la ciudad.

9 de agosto de 2012

Homenaje al Cantor de los Llanos

Ganado pastando
Hay algunas canciones que trascienden incluso a sus propios autores. Canciones capaces de ser cantadas en varios idiomas, por muchos cantantes, interpretadas de forma instrumental, de una y mil maneras y seguir siendo las mismas, más allá del tiempo y los géneros musicales.

Hay también compositores que trascienden el género al que pertenecen y se insertan en el gusto popular de un continente y más allá. Compositores tan auténticos que dejan de pertenecer a un estilo musical y crean el propio, que luego es seguido por muchos como forma de exaltar su genialidad.

A mis siete años, a principios de los 80s, poco podría haberme imaginado el larguísimo viaje que me llevaría, a saltos, por entre cantantes, estilos y versiones de una misma canción. Sin embargo, a esa corta edad una canción logró cautivar mi atención con su rítmica particular y cadencia pegajosa, desconocida para mí hasta ese entonces.

28 de mayo de 2012

Guacamole

Guacamole
De los placeres que nos ofrece la vida hay dos a los que no estaré dispuesto a renunciar jamás: la música y la comida. Suelen acompañarse entre sí con regularidad, casi siempre la comida es puesta por delante, y sobre esa base se elige la música más apropiada para la ocasión, inclusive algunas veces se la selecciona acorde al menú.

En algunos países, como es el caso de Guatemala, el almuerzo se acompaña con el bello sonido de la marimba. Valses, boleros, cumbias y guarimbas, entre otros ritmos, se escuchan en los equipos de sonido de los comedores y restaurantes, incluso en algunos de éstos hay un pequeño grupo marimbístico amenizando esa deliciosa hora.

En El Salvador sucede algo un tanto más curioso, y es que los compositores de esa tierra decidieron escribir canciones que hablan de algunas comidas del lugar, como el Atol de Elote y Las Pupusas (esas deliciosas tortillas de maíz rellenas de chicharrón, queso o frijoles, que se sirven con una generosa capa de repollo y zanahoria curtidos y un poco de salsa de tomate preparada en el sitio donde se las vende).

Pero el caso más curioso de todos los que conozco en materia del buen combinar la gastronomía con la música es el matrimonio resultante entre el guacamole mexicano y la creatividad de un excelente y original compositor argentino.

21 de noviembre de 2011

Volar igual que las gaviotas

Dos gaviotas volando
Desde la vista que ofrecía la puerta con barrotes de la prisión podía observarse el entorno circundante: una pequeña escalinata que desembocaba en una calle un tanto ancha, un pequeño puesto de frutas atendidas por un hombre de sombrero de paja que no dejaba de tararear para sí la misma tonada, y frente a esto una plaza de proporciones medianas, despejada, vacía.

Un hombre alto de tez morena clara se detuvo en el centro de la plaza y comenzó a pregonar que volaría, que lo haría ese día. Los que por ahí pasaban lo veían y le decían que semejante cosa era imposible, «las águilas, los colibríes, las gaviotas pueden volar, ¡pero los hombres no!». El hombre continuaba diciendo que volaría y un grupo de gente se reunió a su alrededor. El hombre extendió sus brazos como alas y se elevó ante la mirada atónita de los demás. No podía ser posible, era inaudito.