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4 de marzo de 2013

Louis

Rótulo de TAXI
Guitarra en mano, paso decidido, mirada de vencedor y un sueño en el alma repetido más de cien veces, lo hacían notarse entre los demás peatones que pasaban a su lado, esquivándolo, en la ruidosa Calzada Roosevelt de la ciudad de Guatemala; aunque poco importaba pues nadie advertía su presencia, como no fuera para esquivarlo.

Llegó a la esquina y entró a un estacionamiento, caminó unos metros y se detuvo frente a un sedán blanco. Abrió la portezuela del conductor y se introdujo en el vehículo. Colocó la guitarra en el asiento del copiloto, introdujo la llave en la ignición, girándola encendió el motor y se puso en marcha.

Pasó frente a la misma acera en la que caminara momentos antes, ahora dentro del automóvil, que parecía darle otra dimensión, una curiosa notoriedad, que lo convertía en una especie de salvavidas de peatones apurados.

2 de febrero de 2013

Una canción para el camino

Autobús decoraco al estilo tailandés (diseños de banderas y graffitis)
El autobús que nos llevaría desde Bangkok hasta Pataya (Tailandia) estaba frente a la puerta del Loby del Hotel Asia. Girat, la coordinadora local del curso, nos daba las últimas indicaciones sobre el trayecto de cuatro horas que realizaríamos esa tarde de fines de julio de 2005.

Veinte jóvenes latinoamericanos, con diferentes discapacidades, estábamos listos para emprender el viaje hacia un nuevo destino, como parte de los temas a abordar en aquél país al otro lado del mundo, de nuestro mundo habitual.

Abordamos el autobús y en cosa de poco menos de treinta minutos estábamos ya en una autopista, fuera de la ciudad.

14 de enero de 2013

Las flores

Arreglo floran en tonos de arcoíris
Hay algunos que dicen que se puede conquistar a una mujer con una delicada caja llena de chocolates. Otros, un tanto más románticos, aseguran que dedicarle una canción específica a la dama de sus sueños asegura el objetivo. Y todavía hay los románticos, chapados a la antigua, quienes declaran sus ilusiones, desvelos y deseos obsequiando a la dueña de su vida un elegante ramo de flores.

Yo, aún hoy, a mis treinta y siete años, no sé cuál de todos los métodos y formas de conquistar a una mujer sea el más efectivo, mas sí tengo claro que, dependiendo de la circunstancia y los gustos de cada dama, un ramo de flores puede regalarnos el favor de una dulce mirada.

29 de agosto de 2012

Yo también soy Bohemio

Tavo, mi hermano, Tonito, mi primo y yo llegamos alrededor de las once de la mañana de aquél sábado, al Hotel Camino Real. En aquel entonces (1994) su Centro de Convenciones aún no había sido construido.

La kermés había sido organizada por la revista juvenil Aula 2000, del matutino Prensa Libre, (nombre que tuvo originalmente hasta ser rebautizada como Aula 2.0, como se le conoce hoy). Como era de esperarse, muchos jóvenes de nuestra edad estaban en el lugar disfrutando de las actividades y atracciones dispuestas para la ocasión.

Nosotros decidimos, primero, dar una vuelta por el lugar y ver los juegos de feria que podrían interesarnos. Ya no recuerdo bien cuáles encontramos, mas de lo que sí me recuerdo es que a la media hora estábamos muertos de calor, así que nos dirigimos a un pequeño quiosco en el que adquirimos unas aguas gaseosas.

Luego de caminar y jugar en alguna de las atracciones dispusimos comer algo, ya era la una de la tarde para ese momento. Y luego de ello entramos a la discoteca, que estaba a reventar.

21 de febrero de 2012

Handy, baila Handy

Amaba la música, el ritmo, la fiesta. Una salsa, un merengue, un reggae, un batir de palmas, un silbido, un golpeteo rítmico de la cucharita contra la tasa del café eran suficientes para que su ánimo bailarín se despertara y comenzara la alegría.

Era pequeña, más que sus hermanos; por eso no la querían en su casa natal. Pero como siempre sucede en estos casos, un día un ángel compasivo se apiadó de ella y la llevó a otro lugar. Mi hermano la bautizó con el nombre de Handy (a modo de diminutivo de HANDYCAM), porque cuando llegó a casa podíamos cargarla en una mano.

Lomo de manto negro, hocico alargado, orejas en punta, patas de pelaje amarillo, una Pastor Alemán en toda regla, de un muy alto pedigrí, pero enana, no por raza, discapacidad podríamos llamarla, mas lo cierto es que inundaba la casa con su alegría. Vernos llegar era todo un festín, corría, saltaba.

20 de enero de 2012

Postal de Madrid

Frontal este de La Puerta de Alcalá

El autobús del recorrido turístico se detuvo por el semáforo en rojo. La voz pregrabada, que podíamos escuchar a través de los audífonos describiendo los lugares y la historia por donde transitábamos, hizo una pausa; entonces la pude ver, al centro de una glorieta a la que los vehículos rodeaban en semicírculo para continuar su camino. El semáforo cambió a verde y el autobús reinició la marcha.

Yo estaba sentado en la hilera de asientos de la izquierda, hacia el lado de la ventana del segundo piso del autobús rojo, un segundo piso sin techo, para que los turistas puedan admirar sin obstrucciones los lugares por donde éste transita. El sol de las 11 de la mañana de ese domingo de mayo me daba de frente, por eso no pude ver bien la estructura de piedra, mas cuando comenzamos a girar hacia la izquierda y el sol fue quedando sobre mi lado derecho y por último a mis espaldas la observé por completo, estaba frente a ella, como muchísimos otros lo han estado a lo largo de una buena parte de la historia de Madrid.

3 de noviembre de 2011

En concierto

Concierto (luces azules iluminan al público)
Poco después de las 8:30 de la noche del 13 de marzo de 1993, las luces y pantallas del escenario montado en el ruedo de la antigua Plaza de Toros La Aurora, hoy conocido como el Domo de la zona 13, se apagaron y la expectación se apoderó del lugar por unos segundos. Luego, la música empezó a sonar y la emoción del público con ella. Yo no podía creer que estuviera ahí, ocho horas antes aún no tenía entrada para el concierto, y lo peor es que prácticamente estaban agotadas. Logré hacerme de una gracias a algo parecido a un milagro, cuando Tonito, mi primo, le preguntó al dependiente del Súper 24 del boulevard liberación si aún tenía entradas, aquél le respondió que no, y el chico delante de nosotros en la fila se volteó y dijo, yo tengo una que me sobra, ¡te la vendo!.

Un ritmo pegajoso, una mezcla de reggae, pop y rock inundó el lugar, invitaba a bailar, a cantar, a saltar, a dejarse la vida por disfrutar dos horas de el show de una de las bandas más importantes del rock en español de toda la historia.