De vez en cuando, una canción se asoma por el rabillo de la puerta para espiarnos. Algunas veces sólo pasa por el hilo musical, sin dejarnos más que el gusto de recordarla y, en ocasiones, cantarla bajito. Otras veces, nos atrapa y nos convierte en protagonistas de su historia
Una mañana de domingo, sentado en el sofá de la sala frente al televisor, interesado en conocer los video clips de las canciones del momento, mi atención se fijó sobre la pantalla cuando una imagen, a blanco y negro, me mostró el corredor de un colegio de secundaria, en el que aparecen varios estudiantes uniformados: algunos conversan en pequeños grupos, otros simplemente transitan hacia otras partes y uno de ellos, sentado al pie de una escalera que da a un segundo piso, sigue con la mirada a una compañera de clases, por quien se siente atraído. Mi memoria se disparó, y volvió a mí el recuerdo de aquella bonita e inalcanzable colegiala, de los años de mi tímida adolescencia.
Alejandra descendía desde el segundo piso, por la escalera del patio trasero del colegio, a la hora del recreo, cuando, sin haberlo pretendido, mis ojos se fijaron en ella. Tendría... ¿quince..., dieciséis años? Era delgada, como de un metro sesenta, tenía el cabello liso y largo –a media espalda–, piel morena clara y un par de ojos negros cautivantes. Nos habíamos cruzado muchas veces por el pasillo, entre los salones de clases, pero nunca me había fijado en ella más que para decir un tímido “hola”, tan de cortesía entre adolescentes, o esquivarla y seguir mi camino.
Mostrando entradas con la etiqueta Balada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Balada. Mostrar todas las entradas
22 de octubre de 2015
12 de septiembre de 2014
El particular día de mi boda
La puerta del ascensor se abrió y fuimos recibidos por la sonrisa amable del Sr. D’agostino, quien, con su mano izquierda extendida, nos señaló la escalinata por la que debíamos descender. Fue entonces cuando escuchamos que la canción que habíamos escogido para ese momento ya había comenzado a sonar. La voz del animador de la fiesta se sobrepuso a la música y, dirigiéndose a la concurrencia, dijo con ánimo jubiloso:
-¡Señoras y señores, recibamos, con un fuerte aplauso, a la nueva pareja de esposos: Otto y Adriana! -Y la emoción se desbordó por todo el lugar.
-¡Señoras y señores, recibamos, con un fuerte aplauso, a la nueva pareja de esposos: Otto y Adriana! -Y la emoción se desbordó por todo el lugar.
24 de marzo de 2013
Cantar y cantar
La gente suele decir que para cantar sólo hace falta tener ganas, un buen motivo y un buen amigo, o grupo de amigos, con quienes compartir ese momento, porque cantar con alguien más es convertir varias voces en una sola voz para expresar lo que se siente, al unísono.
Los amigos son esos seres que, sin pretenderlo, se van involucrando con nosotros por la simple necesidad humana de dar, de dar sin esperar nada a cambio; y los amigos que cantan con nosotros son, entre todos los amigos, los que comparten el mismo deseo de gritar a los cuatro vientos ¡somos iguales, somos uno!
Los amigos son esos seres que, sin pretenderlo, se van involucrando con nosotros por la simple necesidad humana de dar, de dar sin esperar nada a cambio; y los amigos que cantan con nosotros son, entre todos los amigos, los que comparten el mismo deseo de gritar a los cuatro vientos ¡somos iguales, somos uno!
Etiquetas:
Balada,
Italia,
Marco Masini,
Rock
14 de febrero de 2013
Del amor más puro
El destino, que a veces nos juega malas pasadas, también nos regala la fortuna de encontrarnos frente a frente. Dos desconocidos que sin intensiones de buscarse se encuentran en la calle, en cualquier calle, en un café, frente al mar o en un salón de clases, para no separarse nunca más.
El amor, que todo lo sabe, pero que así como lo sabe todo, también se lo reserva, nos va enredando entre sus hilos, y manejándonos como marionetas cuando por fin nos dejamos llevar por él.
Hay destinos y amores que superan lo imaginado, lo establecido. Amores que desde su candidez y simple naturalidad desafían los cánones y nos impactan, nos marcan de tal manera que apenas podemos intentar imitarlos.
El amor, que todo lo sabe, pero que así como lo sabe todo, también se lo reserva, nos va enredando entre sus hilos, y manejándonos como marionetas cuando por fin nos dejamos llevar por él.
Hay destinos y amores que superan lo imaginado, lo establecido. Amores que desde su candidez y simple naturalidad desafían los cánones y nos impactan, nos marcan de tal manera que apenas podemos intentar imitarlos.
5 de julio de 2012
Con el alma dividida en dos
Qué lejos estaba yo de imaginar siquiera, aquella noche de diciembre de 1998, sentado en una de las butacas de la Sala Efraín Recinos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, mejor conocido como el Teatro Nacional, en la ciudad de Guatemala, que casi catorce años después, la noche del 30 de junio de 2012, volvería a presenciarlo ante mí, sobre un escenario, y ahora en Caracas, a más de cuatro mil seiscientos kilómetros del país que ambos compartimos como raíz.
En aquella ocasión me acompañó mi eterna amiga, mi hermana del alma: Karin (la canche), con quien dos años antes habíamos ido a nuestro primer concierto juntos, casualmente del mismo artista, a la Plaza de Toros, para cantar y disfrutar del talento de uno de los mejores cantautores guatemaltecos de la historia: Ricardo Arjona. En esta nueva ocasión estuve acompañado de la mujer más maravillosa que he podido conocer, después de mi madre, mi esposa Adriana.
Etiquetas:
Balada,
Gaby Moreno,
Guatemala,
Ricardo Arjona
17 de mayo de 2012
Prestigio 9-40
Una soleada mañana de junio de 1987, alrededor de las 9:00, los alumnos y maestros de Tercero, Cuarto, Quinto y Sexto grado de la Escuela para Niños Ciegos Santa Lucía de la ciudad de Guatemala nos trasladábamos al centro de la ciudad para hacer un recorrido educativo por el Palacio Nacional (hoy denominado Palacio Nacional de la Cultura), para conocer su historia, sus salones y algunos datos curiosos sobre su construcción y los personajes que por ese recinto patrio han transitado.
Durante el camino Julio, Joaquín, Rolando, Byron y yo escuchábamos el pequeño radio a transistores de Rolando. Teníamos nuestras emisoras favoritas según la hora del día. Aunque normalmente a esa hora estábamos en clase, solíamos escuchar a la hora del recreo, las 10:15, La voz del hogar en el 940 AM, una radio de corte adulto contemporáneo, en la que sonaban muchos de los grandes baladistas de habla hispana de los 70s y 80s.
Etiquetas:
Balada,
España,
Joan Manuel Serrat
28 de marzo de 2012
Un romántico empedernido
A finales del año 1983 mi casa estaba invadida por una ráfaga de aires nostálgicos, melancólicos, románticos, de esperanza, de libertad que podían ponerle la piel de gallina a cualquiera, inclusive a los hombres de corazón de piedra.
En la radio se escuchaban canciones que invitaban a pensar en jardines, arco-iris, princesas vestidas de tul, juguetes multicolores, en el amor en todas sus formas, y, a veces, en alguno que otro hombre gris y taciturno.
Con tan solo ocho años no me resultaba fácil apreciar tantos matices, tantas formas diversas, y sin embargo comprendía las tonalidades primarias y jugaba a descomponerlas tratando así de simular lo que percibía a mi alrededor.
Etiquetas:
Balada,
España,
José Luis Perales
17 de diciembre de 2011
Un gitano urbano
En 1990 la televisora mexicana Televisa, bajo la producción de Luis de Llano, sacude el horario estelar de su franja de telenovelas presentando la novela juvenil Alcanzar una Estrella, que protagonizaran los ex Timbiriche Mariana Garza y Eduardo Capetillo, en la que Capetillo hace el papel de un cantante y actor famoso y Garza el de una fan que se muere por éste.
En esa telenovela hace una aparición corta un compositor guatemalteco, alto, delgado, de pelo largo y guitarra en mano, una especie de gitano urbano, que luego de haber recorrido casi toda Sur América decide apostar por su carrera como cantautor en México, y se encuentra con la propuesta de actuar en la novela. Aceptó el papel, y a decir por él mismo lo hizo fatal. Una canción de éste formó parte del disco promocional de la novela: La mujer que no soñé, interpretada por Capetillo.
Etiquetas:
Balada,
Eduardo Capetillo,
Guatemala,
México,
Ricardo Arjona
17 de noviembre de 2011
Un regalo doble
Con tan solo 10 años, en 1985, conocí la nostalgia. Se me presentó de frente,
desnuda, aunque de forma un tanto confusa para mi edad, y sin embargo no me
desagradó. Sonaba en la radio constantemente, parecía inundar el dial, con su
tonada melancólica y tierna a la vez.
Las primeras veces no supe identificar que eran tres voces distintas las que
cantaban, y no fue sino hasta que una tarde, por pura casualidad, cambiando
los canales en el televisor escuché la tonada y las vi: eran jóvenes, de
rostros dulces. Una de ellas aparecía en escena entrando a la oficina de un
ejecutivo, a quien le entregaba una copia del disco donde se incluía la
canción. Él la vio un tanto sorprendido y cuando intentó hablarle ella decidió
irse, con la mirada llena de nostalgia.
Etiquetas:
Balada,
Hernaldo Zúñiga,
México,
Nicaragua,
Pandora
13 de noviembre de 2011
Despedida a dos voces en Clave de Sol
Estaba sentado en clase de canto en el Instituto Angélica Rosa, escuchando y viendo lo que hacían mis compañeros, cumpliendo con la asignatura del día, ya no recuerdo cual era. Comenzó a sonar una tonada acústica, piano, guitarra y violín, un tanto melancólica, dos voces comenzaron a cantar al unísono, dos chicas de mi grupo, Marcia de 13 y Lucía de 15. La canción era una declaración franca y abierta de un adiós, que nadie quiere escuchar, dicho e interpretado con tal tacto que por un momento yo pensé y sentí como si me lo dijesen a mí.
Marcia llevaba la voz grave, la que me hizo preso; Lucía, la voz aguda, la que me partió en dos. Sus miradas no se dirigían a mí, pero no hacía falta, la intención bastaba.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





