La gente suele decir que para cantar sólo hace falta tener ganas, un buen motivo y un buen amigo, o grupo de amigos, con quienes compartir ese momento, porque cantar con alguien más es convertir varias voces en una sola voz para expresar lo que se siente, al unísono.
Los amigos son esos seres que, sin pretenderlo, se van involucrando con nosotros por la simple necesidad humana de dar, de dar sin esperar nada a cambio; y los amigos que cantan con nosotros son, entre todos los amigos, los que comparten el mismo deseo de gritar a los cuatro vientos ¡somos iguales, somos uno!
