Todos tenemos un alma gemela, y no nos importa de donde venga: si llegó antes o después que nosotros a esta vida, si es grande o pequeña, si comparte o no nuestros sueños, lo único que nos importa es que está ahí, a nuestro lado, y que el día que su existencia tome el tren de la eternidad una mitad de nosotros mismos se irá con ella.
Aunque él nació en 1973 y yo dos años más tarde ¡quién podría decir que no nos conocíamos de siempre, desde el principio de los tiempos? Cuando niños jugábamos a reinventar el mundo. Él, un excéntrico hombre de negocios, dueño de su propio zoológico; yo, su mejor amigo y a la vez el cuidador de sus mascotas . Él, una estrella de Rock; yo, su manager, músico o fan. Él, un gran astronauta; yo, su compañero de aventuras o la nave espacial (ya no recuerdo cual de los dos).
Para mí él siempre fue una especie de maestro que me enseñaba de todo en los primeros años de la vida, como las coreografías de las canciones de Los Chicos de Puerto Rico, los personajes de las series de televisión o a imitar a los luchadores de la WWF. Para él yo fui ese ser un tanto más pequeño al que debió proteger en alguna ocasión, y del que debió cuidarse en otra, inclusive fui el objeto de sus experimentos de resistencia física o mental, que terminó un poco más loco que él mismo.
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9 de diciembre de 2013
Alma gemela
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14 de noviembre de 2012
Carta de amor
Yo, que hasta esa tarde me había paseado por los bastos campos del reino de cupido, saliendo siempre ileso y victorioso, me vi vencido sin siquiera dar la más mínima batalla, aunque traté de disimularlo. A la mañana siguiente el desasosiego plasmó sobre una hoja de papel mi confesión.
...Ayer te vi y mis ojos se llenaron del azul de tu vestido. Ayer, tu cabello negro tejió un lazo alrededor de mis dedos y me atrapó. Ayer, las palabras que salieron del rojo intenso de tus labios llenaron de fluorescencia mis venas. Ayer, tu presencia toda le dio sentido al palpitar que me mantiene vivo.
Hoy quiero volver a verte y así reaprender un nuevo color. Hoy quiero que tu voz y tus palabras me atrapen nuevamente. Hoy deseo con impaciencia tu compañía. Hoy espero que de nuevo sean las cinco de la tarde para que el sol dorado y durmiente ilumine mi vida con su luz sobre tu rostro.
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26 de octubre de 2011
Bienvenidos
Estimados amigos sean bienvenidos a este, mi primer blog, el primero de varios que poco a poco estaré armando y, de lo que en su momento les contaré para que los vayan visitando y volviéndose seguidores.
Este blog lo he preparado con la idea de compartir las canciones que han dejado marcas, sentimientos, reflexiones; en momentos de mi vida que probablemente compartí contigo, o quizás no, pero que seguramente también dejaron algo en la tuya, en la de todos.
Por eso dejo aquí estas 1000 canciones y más que sin lugar a duda serán como pinceladas que te cuenten un poquito de mí, pero, más que nada, servirán para que todos le demos una oportunidad a los recuerdos de estar presentes en nuestra memoria.
Les dejo pues una muestra de lo que encontrarán por acá, "La fábula del Grillo y el Mar", una de las mejores canciones de los muchachos de Alux Nahual, grupo de Rock Guatemalteco que vio la luz en 1979, época en que el enfrentamiento armado entre el Ejército y la Guerrilla guatemaltecos tuvo uno de sus peores períodos. Esta canción forma parte de su primer disco “Alux Nahual” grabado en 1981 por DIDECA.
Alux Nahual, vocablos de origen Maya-Quiché, significa Espíritu del Duende.
La fábula del grillo y el mar me hace recordar esos tiempos de mi temprana juventud (1992-93) en que deambulaba por las calles de mi Guatemala, observando, aprendiendo un poco sobre la vida. Y fue así, en ese deambular que la escuché una tarde, sonaba como el ambiente musical de la tienda de discos New York, que ya no existe, en el Pasaje Rubio del Portal del Comercio, en el centro de la ciudad; me quedé parado frente a la vitrina haciendo como que veía los discos y cassettes en venta y al terminar entré y le pregunté al dependiente ...¿Cómo se llama esa canción? ¿Quién la canta?... estaba impresionado, yo quería escribir y cantar canciones así. Lamentablemente no pude comprar el disco.
Un par de años después, ya convencido de la idea de ser cantante y habiendo escrito un par de sencillas canciones de amor, decidí cantarle a lo que veía y sentía, como ese grillo de la fábula que al final le canta a la mar. Eso de ser cantante lo llevo en la sangre hasta hoy, aunque no pude dedicarme a ello mucho tiempo, mas siempre lo recuerdo como una de las mejores épocas de mi vida, y de ello hablaré en próximas ocasiones. Pero... dejemos que sean los aluxes quienes cuenten la historia de mi amigo el grillo.
Para mis amigos ciegos he colocado un reproductor de música que si bien no es del todo accesible es el que me permitió darles la oportunidad de reproducir la canción.
Que lo disfruten
Este blog lo he preparado con la idea de compartir las canciones que han dejado marcas, sentimientos, reflexiones; en momentos de mi vida que probablemente compartí contigo, o quizás no, pero que seguramente también dejaron algo en la tuya, en la de todos.
Por eso dejo aquí estas 1000 canciones y más que sin lugar a duda serán como pinceladas que te cuenten un poquito de mí, pero, más que nada, servirán para que todos le demos una oportunidad a los recuerdos de estar presentes en nuestra memoria.
Les dejo pues una muestra de lo que encontrarán por acá, "La fábula del Grillo y el Mar", una de las mejores canciones de los muchachos de Alux Nahual, grupo de Rock Guatemalteco que vio la luz en 1979, época en que el enfrentamiento armado entre el Ejército y la Guerrilla guatemaltecos tuvo uno de sus peores períodos. Esta canción forma parte de su primer disco “Alux Nahual” grabado en 1981 por DIDECA.
Alux Nahual, vocablos de origen Maya-Quiché, significa Espíritu del Duende.
La fábula del grillo y el mar me hace recordar esos tiempos de mi temprana juventud (1992-93) en que deambulaba por las calles de mi Guatemala, observando, aprendiendo un poco sobre la vida. Y fue así, en ese deambular que la escuché una tarde, sonaba como el ambiente musical de la tienda de discos New York, que ya no existe, en el Pasaje Rubio del Portal del Comercio, en el centro de la ciudad; me quedé parado frente a la vitrina haciendo como que veía los discos y cassettes en venta y al terminar entré y le pregunté al dependiente ...¿Cómo se llama esa canción? ¿Quién la canta?... estaba impresionado, yo quería escribir y cantar canciones así. Lamentablemente no pude comprar el disco.
Un par de años después, ya convencido de la idea de ser cantante y habiendo escrito un par de sencillas canciones de amor, decidí cantarle a lo que veía y sentía, como ese grillo de la fábula que al final le canta a la mar. Eso de ser cantante lo llevo en la sangre hasta hoy, aunque no pude dedicarme a ello mucho tiempo, mas siempre lo recuerdo como una de las mejores épocas de mi vida, y de ello hablaré en próximas ocasiones. Pero... dejemos que sean los aluxes quienes cuenten la historia de mi amigo el grillo.
Para mis amigos ciegos he colocado un reproductor de música que si bien no es del todo accesible es el que me permitió darles la oportunidad de reproducir la canción.
Que lo disfruten
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